Teresa Fernández de Traba
Teresa Fernández de Traba. ?, c. 1125 – León, 1180. Condesa castellana y reina de León.
Noble dama de la Corte leonesa, hija ilegítima del conde Fernando Pérez de Traba y de la infanta Teresa, hermana de la reina doña Urraca y gobernante de Portugal.
El conde Fernando de Galicia, como le denominan algunos diplomas, pudo desposar con la madre del futuro rey portugués, aunque la Historia Compostelana afirma que vivieron en concubinato. Por eso es de suponer que nació en aquel Reino, donde su padre llegó ejercer altas cotas de poder, pero las desavenencias entre el conde y el futuro Monarca —Alfonso Enríquez— determinaron su retorno a Galicia en la década de 1130. Fue entonces, según Prudencio de Sandoval, cuando Fernando y su hija testificaron una donación de la condesa Lupa, aunque no hay pruebas de este dato.
Teresa cobró relevancia veinte años después, cuando desposó con el conde castellano Nuño Pérez de Lara, seguramente en el marco de los acuerdos suscritos entre Fernando Pérez de Traba y Manrique Pérez de Lara, máximos exponentes de la nobleza de León y Castilla y partidarios de la división de ambos Reinos a la muerte de Alfonso VII. Nuño y Teresa serían unos recién casados en 1152, cuando concedieron el Fuero de Sepúlveda a la villa de Castro Benavente, acto en el que participó el propio Soberano, permaneciendo en Castilla cuando Sancho III accedió al Trono. La situación se complicó al fallecer este Rey y dejar el Trono a un menor de edad, Alfonso VIII, que quedó bajo la tutela del conde Manrique de Lara y su linaje. Teresa se mantuvo del lado de su marido, que sucedió a su hermano en 1164, convirtiéndose en la esposa del regente de Castilla.
De ahí que asuma su continuada presencia en la Corte, incluso cuando ésta se desplazó hasta el sitio de Cuenca, desde donde el matrimonio benefició a la Catedral toledana. Sin embargo, no perdió del todo el contacto con sus parientes leoneses, pues, pasado el trance político y mejoradas las relaciones entre ambas Cortes, Teresa se ocuparía de reavivar sus lazos familiares. A ello responden quizá las donaciones efectuadas a la sede leonesa en 1170, aunque su presencia en su Reino de origen se incrementó a raíz del óbito de su esposo (1177), cuando contrajo segundas nupcias con Fernando II de León. El Monarca supo agraciarse con su mujer e hijastros, pues les donó propiedades en Galicia, que sumaron a un patrimonio ya considerable en aquellas comarcas. No tardó en fallecer, siendo enterrada en el Monasterio de San Isidoro de León.
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