Otras tiaras de la Familia Real Española
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La corona de la flor de lis: Esta fue una de las predilectas de Isabel II, por representar esta flor heráldica un símbolo de poder y soberanía, y que la identificaba como soberana de la Casa de Borbón.
Esta diadema fue diseñada en el año 1855, por el italiano Camilo Torreggiani, famoso escultor, célebre por sus estatuas con veladuras.
Consistía en una montura circular de plata sobre la que estaban engarzados diamantes formando doce flores de lis, que se alternaban con picos, también de diamantes, pero de menor altura.
La reina Isabel se hizo retratar con ella en numerosas ocasiones. La joya estuvo en su poder hasta el año 1878, en que se deshizo de ella, para ser vendida en la famosa subasta de parte de sus joyas celebrada en el Hotel des Commisisaires-Priseurs el 1 de de Julio de 1878.
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La corona de castillos y leones: Fue obra de Manuel de Diego Elvira, joyero y diamantista de cámara, realizada en el año 1862, poco antes de morir.
Está fabricada en oro y esmaltes adornada de castillos, leones y lises. Llevaba un total de 24 quilates de brillantes, 8 rubíes y 7 esmeraldas. Su precio fue de 50.000 reales.
Isabel II conservó esta joya toda su vida, luciéndola en numerosas ocasiones tanto en la Corte española como durante su exilio en Paris, conservándose fotografías de la Reina portando tan singular alhaja.
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Corona Real de Cartier: Corona real que el Rey Alfonso XIII regalaría a su futura esposa, la Princesa Victoria Eugenia de Battenberg con motivo de su boda.
Esta tiara era más una corona, que con el tiempo fue quedando obsoleta y Victoria Eugenia como gran aficionada a las joyas que era, la mando transformar en dos pulseras.
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Tiara Chaumet Spike de la reina Ena: Se trataba de una tiara realizada por Chaumet en diamantes montados sobre cabujones de platino y turquesas. Fue donada a Victoria-Eugénie por su marido, Alfonso XIII (1886-1941). El estampado recuerda a la flor de lis, emblema de los Borbones, la casa a la que pertenece la familia real española. Ena, a quien le gustaba transformar sus tiaras, como vimos con la tiara de aguamarina o la tiara de flor de lis de las reinas de España, hizo sustituir los cabujones de turquesa por diamantes. La última vez que la Reina usó la tiara fue en 1954.
Esta tiara fue vendida en 1984 por Christie's a un coleccionista de origen real. Hace años que no se ve y lamentablemente nadie sabe si esta tiara todavía existe.
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Bandeau Esmeralda de la Reina Victoria Eugenia de España: La diadema está formada por dos ríos de diamantes entre los que se alternan esmeraldas de talla rectangular y nudos de diamantes. Apareció en la década de 1920.
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La diademe de Cartier de la Reina Victoria Eugenia: Entre las tiaras perdidas de la reina Ena hay una que es poco conocida. Se trata de una tiara que Victoria-Eugénie encargó a Cartier en 1927.
La tiara tiene un estampado muy Art Déco: está formada por dos guirnaldas de laurel hechas de hojas de diamantes, una horizontal, que sirve de base a la tiara, y la otra que envuelve la primera formando varios arcos. La reina Victoria-Eugénie lució esta tiara de vez en cuando, especialmente en las inauguraciones de las Cortes.
Desde la salida al exilio de Alfonso XIII y Ena, en plena Guerra Civil Española, nadie ha oído hablar de esta tiara.
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Tiara de estrellas de diamantes y turquesas de la reina Ena: Esta tiara presentaba lazos de diamantes, rematados con botones de color turquesa, a su vez rematados con estrellas de diamantes.
Se desconoce el origen de esta tiara. La foto más antigua de Ena con esta tiara data de 1914. Victoria Eugenia usó la tiara constantemente durante el reinado de su marido. Se desconoce cuál pudo haber sido el destino de esta tiara.
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LA TIARA DE AGUAMARINAS: Otra tiara que perteneció a la casa real española fue la de las aguamarinas realizada por la casa Ansoarena para la Reina Victoria Eugenia regalo del rey Alfonso XIII, esta tiara forma parte de un juego de collar de aguamarinas y pendientes. El juego no ha quedado en la casa real española, Victoria Eugenia se lo dejo a una de sus hijas, la infanta Beatriz, las hijas de la infanta la llevaron en sus respectivas bodas.
El Rey Juan Carlos I de España trató en más de una ocasión recuperar la tan anhelada tirara para regresarla a su lugar original como joya de la corona pero sin ningún éxito.
Actualmente la majestuosa tiara pertenece a la Princesa Sibilia de Luxemburgo, esposa del Príncipe Guillermo, hermano del Gran Duque Enrique.
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TIARA MARICHALAR: La tiara de diamantes y platino combina dos motivos clásicos, la corona de laurel y el meandro, en una elegante forma de inspiración kokoshnik. La base de platino también presenta pequeños círculos. La pieza fue entregada a la Infanta Elena de España como regalo de bodas por su marido, Jaime de Marichalar y Sáenz de Tejada, y su suegra, la Condesa de Ripalda.
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TIARA DE LA INFANTA PILAR: Quizás la joya más importante que poseía la duquesa de Badajoz esta tiara realizada en platino, diamantes y zafiros. Una pieza que recibió de manos de su madre, la condesa de Barcelona, y que ella misma lució en numerosas ocasiones. Un diseño Belle Époque que perteneció a la dinastía Orleans.
La pieza guarda además un gran valor sentimental para la familia Gómez-Acebo, ya que fue la que eligieron Bárbara Cano y Laura Ponte para sus bodas con Bruno y Beltrán, respectivamente. Esta última decidió lucirla del revés, dándole un aire mucho más retro.
La pieza perteneció a la familia de la Condesa de Barcelona. Perteneció a la primera condesa de París, María Isabel de Orleans (nacida Infanta de España), hija de la infanta Luisa Fernanda y Antoine, duque de Montpensier. Fue heredado por su hija, la Infanta Luisa, y luego entregado a Doña María de las Mercedes.
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LA DIADEMA DE CIRCULOS: La joya está formada por una circunferencia central y siete tres cuartos de circunferencia, o letras C, decrecientes a cada lado del elemento principal que se van achatando hasta extinguirse. Originalmente estaba formada por cuatro tres cuartos de circunferencia y de la circunferencia central colgaba un diamante en forma de lágrima.
La primera en adornarse con esta alhaja fue Sofía de Prusia, reina consorte y abuela paterna de Irene. A quien se la había regalado el rey Humberto I de Italia cuando se casó con Constantino I de Grecia en 1889. La hija pequeña del matrimonio, la princesa Catalina de Grecia, también fue retratada con ella cuando los reyes helenos habían fallecido, por lo que es complicado saber si la heredó ella y después se la vendió al rey Pablo I, o si el padre de Irene resultó el beneficiario.
Se la pudo ver la Princesa Irene luciendo esta diadema una vez más. Fue el 24 de abril de 1986 durante la merienda ofrecida por los reyes Juan Carlos y Sofía en honor de la reina Isabel II de Reino Unido y el duque de Edimburgo en la Embajada de España en Londres.
Siete años después, en noviembre de 1993, Irene, si es que seguía siendo propiedad de la tía Pecu, le prestó el adorno a su sobrina Elena de Borbón para asistir al baile organizado por la boda del duque Federico de Wutemberg y la princesa María de Wied.
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